lunes, 30 de julio de 2012
El ruido de las bolas que giran dentro de una mesa de pool que vibra contra mis piernas que apoyadas en un borde al agarrarte la cintura entre la espesa nube de humo entre el gusto de tu boca y la cerveza fría que congela la lengua hasta que te detenes y entonces el ruido de las bolas que giran dentro de una mesa que vibra contra mis piernas que esperan que vuelvas
viernes, 6 de julio de 2012
Sentado frente a mí. Se iba a morir. En esa mesa circular asentía a cada palabra que le decía yo sin saber bien qué. Esperaba. Era la segunda vez que le cambiaban la yerba al mate y él se iba a morir. Lo sabía. Lo sabíamos todos. Cumplía ochenta, sus dos hermanos antes también, antes, justo antes de morir. Ahora él, ahora el mate que volvía a pasar, la tele encendida, imperceptible en esa mesa, la cocina recién pintada, su muerte, las galletitas que horneó la abuela, su sonrisa, justo abajo de esos ojos que saben que van a morir.
jueves, 28 de junio de 2012
Me pareció verlo. Sentado en una máquina. Desde la vidriera. En
ese ciber. Como siempre. Me detuve. Me di cuenta. No era él. Era como él. Pero
dentro. De cuatro años. Quise. Mandarle un mensaje. Contarle. Que tenía un
doble. Que le iba a quedar muy bien. Dejarse la barba crecer. Me pareció que
no. Que no iba a entender. Por qué. Le escribía. Después. De cuatro años. Sin
vernos. Ni hablar. Para decirle. Eso.
martes, 31 de enero de 2012
sábado, 5 de noviembre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
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